miércoles, 13 de diciembre de 2017

Recuerdos de una fotografía en Auch



           Quiero, en estos párrafos, poner el foco de atención en la única fotografía que cuelgo en este reportaje porque creo que, en cierta forma, dice mucho de lo que es la ciudad de la que os deseo hablar. Hay historia, hay literatura, hay leyenda, hay pasado y hay presente.
          Sólo es una, lo sé, pero, al verla, me invaden los recuerdos de mi inolvidable viaje a una de las localidades más bonitas de Francia. Si has estado en Auch, pateado sus empinadas y, a veces, serpenteantes calles y si has recorrido muchos de sus históricos rincones seguro que la reconocerás y, en cierta forma, volverás a repasar tu periplo por estas tierras. Te lo aseguro, cualquier viajero que estuvo allí se llevó como recuerdo la misma fotografía.
          Os cuento. Bajando por la monumental escalera que une la ciudad nueva con la vieja de esta localidad (capital histórica de Gascuña) descubro, en un rellano de esos 370 escalones que la componen, la estatua de uno de los mosqueteros más célebres de la literatura universal. Nada más y nada menos que el intrépido y valiente d,Artagnan, que hiciera universalmente famoso el escritor francés Alejandro Dumas en su libro “Los tres mosqueteros” publicado en 1844. Una novela de “capa y espada” que todos leímos cuando éramos pequeños y cuyas historias y andanzas hemos recreado en incontables ocasiones con nuestros amigos.
          Tiene su lógica que se encuentre aquí, en estas tierras francesas que son el corazón de Gascuña, porque en un pueblo cercano nació el que fuera siglos antes capitán del cuerpo de mosqueteros del Rey de Francia. Este personaje, que murió durante la guerra franco-holandesa en 1673 en la ciudad de Maastricht, fue la inspiración de Dumas.
         ¿Quién se atreve a pasar por alto ante esta escultura sin hacerse la obligada fotografía?. La instantánea, además, parece estar pensada para encuadrarse en el mejor marco posible. Al fondo, de espaldas a d´Artagnan,   la centenaria torre de D'armagnac (con cuarenta metros de altura, fue una antigua prisión del siglo XIV e icono de la ciudad). Una atalaya, con aires defensivos, que se encuentra contigua a la Catedral Basílica de Nuestra Señora (declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO como bien incluido en los caminos de Santiago de Compostela en Francia). Digamos que estos dos emblemas de la arquitectura de Auch, uno de ellos visible en la fotografía,  parecen, desde su gran promontorio rocoso, dominar la ciudad.
        Como podéis imaginar, desde aquí se obtienen unas panorámicas magníficas. El río Gers, afluente del Garona, las colinas que nos rodean y la ciudad moderna que, con el devenir de los tiempos, va irremediablemente extendiéndose.
        No se puede pedir más. Valga pues esta fotografía como recuerdo de mi viaje por una de las urbes más apasionantes y con más historia del sur de Francia: Auch. Un destino que desde esta tribuna digital os recomiendo.

Datos útiles:
Web. http://es.auch-tourisme.com/  
¿Dónde comer?. Uno de los restaurantes más recomendables es  "Le 9" del Hotel de France, junto al Ayuntamiento (place de la Liberation).
Un consejo. No dejes de visitar la Catedral Basílica de Nuestra Señora para admirar sus impresionantes vidrieras. Evidente ejemplo de una prodigiosa utilización de luz y colores. Este templo católico, que fue erigido donde se situaba una antigua iglesia románica, es la conjunción de varios estilos, entre los que sobresalen el gótico de su interior y el renacentista de su fachada. Está, además, clasificado también como monumento histórico de Francia.
¿Cómo llegar?. Con Iberia Express (www.iberiaexpress.com)  podemos volar desde Madrid a Toulouse, el aeropuerto más cercano a Auch. Como curiosidad, en el mes de noviembre pasado ha mantenido su liderazgo mundial como la línea aérea de bajo coste más puntual.



            Indicar, finalmente, que este reportaje fue publicado en el diario español LA RAZÓN el 13 de diciembre de 2017.










martes, 5 de diciembre de 2017

“Pilar 7”, un balcón con vistas en Lisboa

          
            Recientemente inaugurado, en el pilar número 7 del puente 25 de abril, situado en la Avenida de la India, “Experiencia Pilar 7” se convierte en un nuevo reclamo turístico en la capital lusa.
           Un centro de interpretación en honor a esa gran obra de ingeniería lisboeta inaugurada en 1966 que supuso hacer realidad la consecución de un ansiado sueño de muchos años. “Pilar 7” es, en definitiva, un merecido homenaje a este emblema portugués, con más de cincuenta años a sus espaldas, que consiguió unir las dos orillas del Tajo




             Una de las atracciones que vamos a encontrar es su famoso balcón. Se accede a través de un ascensor y está situado sobre una plataforma de cristal transparente a 80 metros de altura. Desde tan original escenario el viajero descubre asombrado una panorámica irrepetible: la inigualable visión de la desembocadura del Tajo, a vista de pájaro, desde un mirador único en el que, como curiosidad, los coches que cruzan el puente se encuentran a nuestra altura.



               Al fondo, el monumento a los descubrimientos, la torre de Belem y el inicio del inmenso Atlántico observados desde este insólito “promontorio” artificial. Ideal, sobre todo al caer el sol, para los amantes de la fotografía.
              El recorrido por las salas de “Pilar 7” es la mejor manera de sumergirnos en su historia. Descubriremos la maqueta original y sabremos algo más sobre el número de trabajadores que participaron en su construcción, los proyectos anteriores de unir ambas partes del estuario, el coste total de la obra, las dificultades e inconvenientes a los que se tuvieron que enfrentar, los amarres de los cables que sujetan el puente, etc.
             Desde luego, toda una experiencia en Lisboa. Novedosa, atrayente, distinta y tremendamente didáctica en la que conoceremos, gracias a modernos soportes de todo tipo (videos, representaciones, maquetas, sonidos, fotografías, proyecciones, juegos de realidad virtual, etc.), la historia, las vicisitudes, las complicaciones, los logros y las magnitudes de este impresionante puente colgante que supuso un hito en su época y una gran inversión para nuestro país vecino. Seguramente, uno de los puentes más bonitos, no sólo de Europa, sino del mundo. 
             No debe olvidarse, como colofón de nuestra visita, entrar en la sala de realidad virtual en la que se pueden ver lugares inaccesibles del puente gracias a unas gafas que nos harán viajar por esa realidad paralela. Había oído hablar, por unos amigos que estuvieron allí, de “Experiencia Pilar 7”. Sabía que su inauguración era reciente. No podía, ya que viajaba hasta Lisboa, dejar de acercarme a conocerlo. Créanme, mereció la pena. 
 
Consejos útiles


Restaurantes recomendados. Para comer, Sud Lisboa (www.sudlisboa.com) una extraordinaria propuesta gastronómica junto al Tajo.


Para cenar, Café Lisboa (www.cafelisboa.pt), en el Chiado, bajo la batuta y el asesoramiento del prestigioso chef José Avillez.



¿Dónde dormir?. Hotel SANA Lisboa, próximo a la plaza Marqués de Pombal.


 

lunes, 6 de noviembre de 2017

"Córdoba Califato Gourmet", un trabajo bien hecho





             El 31 de octubre de 2017 publiqué en la web del diario español LA RAZÓN un artículo sobre mi experiencia en Córdoba Califato Gourmet. Os lo transcribo literalmente ilustrándolo con algunas fotografías de esos días. Espero os guste.




              La palabra “embajador”, fuera del lenguaje estrictamente diplomático, hace referencia a aquella persona o entidad  -pública o privada- que por su valía, conocimientos o trayectoria se hace merecedor de ser un inigualable representante de una determinada institución.




               Pues bien, si estas palabras las llevamos al mundo gastronómico y pensamos en un evento llamado Córdoba Califato Gourmet (www.cordobacalifatogourmet.com) podemos concluir que, tras la exitosa celebración de su cuarta edición, se le podría atribuir el oficioso galardón de “embajador de la ciudad de Córdoba”, en la vertiente que le afecta.




                Estamos en una de las más bonitas ciudades del mundo cuyo casco antiguo fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO y que tiene como máximo exponente a su Mezquita-Catedral, uno de los más emblemáticos edificios del mundo. Una joya arquitectónica que atrae al viajero nada más verla.  Argumentos para viajar hasta aquí hay muchos y de peso.




                Pisamos pues tierras con densa historia. Lugar de paso de diferentes civilizaciones y religiones que durante siglos, obviamente, dejaron su poso e impronta en los más variados aspectos de la vida (urbanismo, arquitectura, gastronomía, música, moda, pensamientos, costumbres, etc.).
 


                 Ahora bien, a Córdoba también se viene a comer. Un buen rabo de toro guisado, un crujiente flamenquín o un salmorejo son, junto a otros, platos muy representativos de estas tierras.
                 La ciudad del Califato, como es bien sabido, también son sus cocinas. Conviene en este sentido recordar que, desde hace pocos años, se está celebrando anualmente uno de los eventos gastronómicos de alto nivel más cotizados de España. Una decidida apuesta que, a pesar de su juventud, ha llegado a buen puerto.




                Año tras año, y ya va por su cuarta edición la celebrada los días 16 y 17 de octubre, se va consolidando y posicionándose en ese selecto grupo de certámenes gastronómicos nacionales que son referencia. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que los grandes cocineros de España quieren estar en Córdoba Califato Gourmet. Sin duda alguna, un escaparate exitoso donde dar a conocer algunas de sus elaboraciones y un foro de intercambio de opiniones y experiencias en el que lógicamente crecen las sinergias. Es, además, un incomparable escenario mediático para apreciar el buen hacer de las cocinas y restaurantes de esta tierra y una gran tarjeta de visita que se convierte en el preludio de nuestro próximo viaje a Córdoba y su provincia.






                Los argumentos de este año han sido de primer orden. Cito algunos: un prestigio elenco de chefs invitados y profesionales de la gastronomía –algunos de la ciudad- del estrellato culinario español actual (Francis Paniego, Alberto Ferrúz, María Marte, Albert Raurich, Javier Aranda, Macarena de Castro, Kisko García, Paco Morales, José Roldán, Celia Jiménez, …), un magnífico concurso de tapas a cargo de 26 establecimientos en la céntrica plaza de las Tendillas, una cena de las que no se olvidan en el castillo de la Albaida o un excelente show cooking en un marco tan incomparable como el Real Circulo de la Amistad, donde la creatividad estaba presente en muchas elaboraciones.







                 Decir Califato Gourmet es decir Córdoba y  significa también, para los amantes de este mundo,  mirar el calendario del próximo año  para dejar hueco en la agenda durante esas fechas. Como suele decirse, hay que estar.




             Conseguir esto no es fácil. Es el trabajo constante de un gran equipo multidisciplinar de profesionales, alguno de los cuales he podido conocer, que gota a gota han conseguido llenar el frasco de las esencias.




             No deseo enfocar estos párrafos mencionando al  ganador del concurso de tapas, el nombre de las tapas premiadas y los restaurantes participantes o detallando los magníficos platos que pude degustar, algunos de los cuales dejaron un recuerdo difícil de borrar. Podrás leer en diferentes medios excelentes crónicas al respecto donde conocerás todo tipo de detalles de la edición de este año.




             Trato, en este caso, de recalcar lo que supone Califato Gourmet como escaparate, como posicionamiento de esta ciudad española en el panorama gastronómico actual.

             Eso quiere decir que las cosas se están haciendo bien, que el camino emprendido hace años buscando la excelencia era el correcto. Lo avalan los datos. Enorme participación del público, un plantel de cocineros de primer nivel, calidad por todos los costados y una organización que cuida hasta el más mínimo detalle. Tenía la sensación durante esos días que todos (cocineros invitados, restaurantes participantes, comensales, organización y público) se encontraban cómodos. Quizás sea ése el mejor de los piropos que se le puede atribuir. Claro que hay muchos “embajadores oficiosos” de la ciudad en las más diversas vertientes en los que sólo mencionar su nombre nos traslada a Córdoba y su provincia. Monumentos, rincones, artistas, escritores, vinos, políticos, recetas de cocina por todos conocidas, etc. El abanico, como puede imaginarse, es amplio, variado y difícil de resumir. La propia historia de la ciudad es la mejor de sus embajadas.

             Trato humildemente de recalcar una impresión personal. En mi opinión, “ha nacido” otro embajador llamado Califato Gourmet  que es el fruto del esfuerzo y dedicación de una serie de personas que con tesón y firmeza en su idea, a pesar de los lógicos contratiempos y sinsabores,  han posicionado, aún más, la ciudad y su provincia en esta vertiente gastronómica. Ahora toca, como decía alguno de sus responsables, darle el empujón internacional. Tiempo al tiempo.






               Creo que cuando las cosas están bien hechas hay que reconocerlas y compartirlas. Cada uno en su foro, en su medio o desde la tribuna donde se sitúe.




           Tengo la sensación de que el edifico ya está construido y los pilares son sólidos. La gran aceptación del público es la más firme de sus evidencias. Larga vida a Córdoba Califato Gourmet. Nos vemos allí dentro de un año. 






jueves, 5 de octubre de 2017

“Giger bar”, con el inconfundible sello de su autor




           No sabía, y creedme lo he pensado bastante, de qué manera titular estos párrafos. Seguro que, según avancéis en la lectura de estas líneas y veáis las fotografías que cuelgo en este post, me entenderéis. 
            Voy a referirme a un bar, situado en la localidad suiza de Gruyéres, en el cantón de Friburgo, que podríamos decir que es un “escenario” totalmente distinto al que comúnmente estamos acostumbrados a ver cuando entramos en un bar a tomar una copa o un café.





           Resulta también, para el viajero que no lo sepa, una impactante sorpresa. Si os digo la verdad, el común de los mortales viaja hasta estos lares, como fue mi caso, por razones distintas. Por ejemplo, para conocer un famoso, turístico y coqueto pueblo medieval, repleto de historia y anécdotas, presidido por su imponente y centenario castillo o para comer en alguno de sus típicos restaurantes donde el queso y la nata doble tienen un lugar privilegiado en los menús. Sin embargo, descubriremos y, en cierta forma, “alucinaremos” con esta curiosa novedad.




             Nada parece, pues, indicarnos desde fuera lo que nos espera porque Gruyéres esconde un secreto dentro de sus murallas.




              Nos adentramos en  uno de los mundos del polifacético artista suizo Hans Ruedi Giger (conocido como H. R. Giger), famoso mundialmente por su participación en los efectos especiales la película “Aliens: el octavo pasajero”, dirigida, como sabéis, en 1979 por el gran cineasta Ridley Scott. Seguro que la recordaréis. En el reparto estaban actores tan conocidos como Sigourney Weaver, Jhon Hurt, Ian Holm, Tom Skerritt, Verónica Cartwright o Harry Dean Stanton, por citar algunos.

             Pues bien, mucho tiene que ver esta película con Giger bar. Déjame que te lo cuente. Podríamos decir que la decoración de este bar nos sumerge en una caverna donde huesos, esqueletos y arcos vertebrados se ponen de acuerdo para adornar mesas, sillas, paredes y techos transportándonos a un mundo irreal e impensable para nosotros, pero no tanto para su autor (H. R. Giger), cuya imaginación parecía inagotable. Una atmosfera que, desde luego, no deja indiferente al visitante.




                Obviamente, los fans de la saga cinematográfica de Aliens y los seguidores de H. R Giger -que consiguió un Óscar por su trabajo en esta película por sus impresionantes efectos especiales en 1980- tienen en Gruyéres su punto de encuentro. Vienen, me comentaban, de todas las partes del mundo a conocer su amplia y variada obra. No sólo por el bar sino, sobre todo, por el museo (www.hrgigermuseum.com) existente sobre el artista, situado justo enfrente de Giger bar, que también recomiendo visitar. Aquí, por ejemplo, se encuentra expuesto en una pequeña vitrina el famoso Óscar que te he comentado.




            Conviene recordar que la vinculación del H. R. Giger y Gruyéres fue muy estrecha durante un amplio periodo de tiempo de su vida. Tanto que  decidió que le enterraran aquí.
             Y así fue. En el pequeño cementerio de la ciudad se encuentra la curiosa lápida, a tono con su imaginación, donde descansan sus restos mortales.




            Tomar un café en Giger bar tiene mucho de sorprendente y de distinto. Se ha convertido en casi una visita obligada y, también hay que decirlo, tiene mucho de reclamo turístico. Quien les escribe no pudo dejar de hacerlo.
            Un reconstituyente café mañanero en Giger bar. Toda una experiencia entre huesos y calaveras.
            Simplemente te aconsejo que lo visites. En el fondo, cuando lo pienso, creo que hay pocas personas a las que no les pueda gustar. 
            ¿Cómo definirlo? No sabría. Es original, es distinto, es inesperado, es insólito, es atrayente, es singular, es diferente, es inimaginable, es impactante.... Es, en definitiva, H. R. Giger.
           Esto es lo bonito de los viajes: el conjunto de sorpresas con el que el viajero se topa.
           Un viaje no es una experiencia encorsetada. Al contrario, es abierta y porosa a todo tipo de novedades. Aquí tienes una. Ya me dirás.


Webs recomendadas:   www.myswitzerland.com , www.hrgiger.com







¿Cómo llegar?: Swiss Airlines ofrece vuelos  directos desde Madrid y Barcelona a diferentes aeropuertos suizos. (www.swiss.com)









jueves, 10 de agosto de 2017

Restaurante - Cafetería "La Torre", una propuesta gastronómica que debes conocer en Badajoz




              Existe, o más bien existía, una antigua creencia (errónea a todas luces) que hablaba de los hoteles como lugares para pernoctar, pero no para comer. Digamos que había una arcaica opinión que hacía, en ocasiones, inviables económicamente los restaurantes de los hoteles.





               Por fortuna, esta idea va quedando poco a poco en el olvido. Las razones son obvias. La excelencia de los fogones de estas cocinas, la calidez en el trato, el esmerado servicio, la calidad de la materia prima y el buen hacer de estos cocineros han conseguido arrinconar estas ideas. También ha influido, no hay que olvidarlo, el hecho de que numerosos cocineros de altísimo nivel (algunos galardonados con estrellas de la más famosa guía de gastronomía) se han decantado por abrir sus restaurantes en hoteles emblemáticos. Ejemplos, afortunadamente, conocemos muchos en nuestro país.  


             En definitiva, un compendio de circunstancias que, todas juntas, aparcan y postergan viejos tabúes.




             Pues bien, un ejemplo de ello lo podemos encontrar en la ciudad de Badajoz; concretamente en el Hotel Badajoz Center (www.hotelescenter.com). Se trata de uno de los alojamientos estrella de esta ciudad extremeña que cuenta, en su planta  baja y con acceso directo, con un magnífico restaurante llamado “La Torre”.


 


             Coqueto, pocas mesas y con aires minimalistas, ofrece al comensal una variada gama de distintas elaboraciones. Buena selección de panes (tradicional, integral,..), sopas frías, entrantes variados (tataki de atún, ensalada, carpaccio, quesos, foie de pato…), pescados (corvina, bacalao, salmón…), carnes (cerdo ibérico, buey, pollo…) y golosos postres (crema de queso, pastel de zanahoria, helados, mousse de chocolate…) forman parte de esta trabajada carta.




                Tuve la suerte de probar hace unos días su menú degustación y disfrutar de este agradable abanico de sabores, sensaciones y texturas. Magnífica y muy aconsejable, desde luego, esta  experiencia gastronómica que desde este blog recomiendo a todos aquellos viajeros que pasen por esta ciudad fronteriza. 




               Digamos que este “menú degustación” contaba con todas las características que se deben exigir a este tipo de comidas: calidad, cantidad, variedad, presentación, cuidado del producto, atención a los tiempos entre plato y plato, etc.
               Os dejo, seguidamente, por el orden en el que se sirvieron cada una de estas elaboraciones que, como veréis en las fotografías, pueden presumir de un precioso colorido en los emplatados.

1.- Salmorejo extremeño con jamón ibérico y daditos de mango y albahaca.




2.- Salmón a la plancha con ensalada fresca de endivia y reducción de soja.



3.- Sorbete de limón y jengibre con polvo de caramelo de violeta.



4.- Pluma ibérica con verduritas, reducción de vino tinto y crujiente de pimentón.



5.- Para finalizar, una magnífica selección de tres diferentes postres: tarta de zanahoria, pastel de chocolate y mango y helado de yogurt búlgaro.
              Los que seguís este blog viajero y gastronómico sabéis que una de mis aficiones son los postres.  Me encantó este "triunvirato goloso". Ahora bien, si tuviera que decidirme por uno de ellos, reconozco que guardo especial recuerdo de la tarta de zanahoria. Una de las mejores que he probado en mi vida.



            El resumen es sencillo y se acota en dos palabras: me gustó.
            Lo primero que me viene a la mente es por qué este espacio gastronómico es tan poco conocido por los pacenses. Razones, obviamente, habría muchas y muy diversas. Seguro que tienen algo que ver con esa creencia que mencionaba al principio de este post sobre los restaurantes de los hoteles. No trato de buscarlas ni justificarlas, pero sí recalco que mi sensación fue muy positiva y ciertamente recomendable. Creo que es ideal para una velada única, para una cena inolvidable, para un aniversario especial o simplemente para disfrutar de una buena comida con amigos o familiares.



               Es cierto que el local puede parecer pequeño, pero también es verdad que este detalle ayuda a crearle un ambiente íntimo y, en cierta forma, una aureola romántica. A veces, lo negativo puede transformarse en positivo. Quizás, por poner un pero, debería haber una mayor y más nítida separación entre lo que es el espacio de cafetería y el del restaurante.



              Otro de las detalles importantes en una comida fue, claro que sí, la compañía.  Estos platos, que se maridaron con grandes vinos (blancos y tintos), también se acompañaron con una amena conversación con André Laguna. Este amigo portugués, afincado ahora por razones de trabajo en tierras pacenses, sabe, y mucho, del mundo de la hostelería y la restauración de esta parte de la península ibérica. Su contrastada experiencia profesional en ambos lados de la frontera hacen que sus comentarios y argumentos en esta materia deban ser tenidos en cuenta. Toda una enciclopedia en estos temas.




                Reconozco que era la primera vez que comía en "La Torre". Había estado en las modernas instalaciones de este hotel en varias ocasiones por diferentes eventos a los que asistí y me gustó el cóctel  y el ágape que prepararon en cada ocasión.

              "A la cama no te irás sin saber una cosa más" es una frase muy utilizada por los españoles para hacer hincapié en que cada día aprendemos algo nuevo, por poco o mucho que sea. Cada día nos regala enseñanzas, experiencias, aprendizajes y sensaciones novedosas que debemos disfrutar y recordar.

             La de ese día fue meridianamente clara: "el magnífico rato que pasé con un buen amigo, en un entorno agradable, disfrutando del buen hacer de los profesionales de este restaurante, tanto en cocina como en sala".
             Como no podía ser de otra manera, un buen café puso la guinda final de esta experiencia culinaria en "La Torre".
             Ya sabéis, para los que venís a conocer nuestra ciudad Hotel Badajoz Center es una magnífico escenario para pernoctar y para comer. A los que sois de estas tierras no está de más poner una noche los ojos en "La Torre". Seguro que os gustará.




Datos útiles:
Teléfono. 924.212.000
Dirección.  Avda. Damián Téllez Lafuente, nº 15 (Badajoz)
Curiosidad. Navegando por la web de Holetes Center descubres impresionantes alojamientos distribuidos por diferentes ciudades de España (Sevilla, Granada, Córdoba, Valencia o Barcelona). Conozco alguno de ellos. Extraordinarios hoteles que pueden convertirse en nuestros "campos base" para conocer estas localidades y sus alrededores.
Un detalle. Como mencioné al principio, es importante el hecho de que el restaurante tenga su propia entrada, sin tener que pasar por el hall del hotel. Obviamente, esto le brinda independencia y personalidad frente a otras dependencias del Badajoz Center.